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Sin Deseo es el Vacío

Anhelar es una condición de nuestra naturaleza humana, y el anhelo va de la mano con el apego; por lo general. Y digo por lo general porque pudiéramos desear algo sin apego, y en realidad esa sería la situación ideal. Sin embargo, nuestra realidad es, que constantemente deseamos cosas, situaciones y personas con la inclinación desmedida, de que estas cosas llenaran nuestros vacíos. No hemos comprendido que los vacíos no los llenan las cosas temporales, el vacío que sentimos, aunque así lo llamamos realmente no es un vacío, está lleno de la intemporalidad y de la nada, que, aunque para nuestra percepción no representa nada, porque no podemos digerirlo con nuestros cinco sentidos, en realidad lo es Todo.

Cuando la persona se va deshaciendo de apegos, de deseos al triunfo, al éxito a ser querido, etc. A los ojos del mundo se describe como una persona vacía, muerta en vida, y en realidad si pudiera ser considerado así, si lo vemos desde un punto de vista terrenal. Pero en realidad esto es parte de la naturaleza de un Ser, que ha comprendido de que va nuestra existencia. Una persona que ha recapacitado acerca de su naturaleza y dharma de vida, y que ha percibido que sentir el vacío que está lleno de lo infinito, donde no existe nada, pero donde encuentra todo, es todo lo que necesita en este viaje llamado vida.

Es una buena señal, cuando empezamos a sentir menos interés por lo transitorio, cuando estamos hambrientos de lo intemporal, y suele suceder muchas veces cuando el mundo no nos comprende. Nos tildan de estar depresivos, tristes y vacíos. Al principio se siente que se descubre una mentira, de que no somos lo que creíamos ser o sentir, pero llega el consuelo cuando descubrimos que deshacernos de los deseos, nos lleva a encontrar la riqueza genuina de nuestro Ser. Esa que compagina con la tan anhelada paz y certidumbre de que todo está bien, de que no necesitamos nada, de que ya somos todo, y que todo lo que tenemos es lo que necesitamos.

El mundo avanzaría, si cesáramos de querer, conquistar, desear, planear; y tan solo nos divirtiéramos con la brisa, con el canto de un ave, con el lado obscuro de la vida, con nuestros dramas; es decir cuando entendemos que todo es necesario y nada es desperdicio, y que tal como está sucediendo y con lo que tenemos aquí y ahora es  suficiente para seguir en el camino del autoconocimiento, que es lo único que necesitamos para comprender nuestra espiritualidad.

No habrá, ritos, religiones, gurús, profetas, metodologías o meditaciones, que ayuden a comprendernos, si no partimos de dos cosas: desear menos y auto conocernos. El deseo incansable, nos ocupa la mente y no nos deja ser testigos de nuestros propios pensamientos, y la clave está cuando nos convertimos en testigos de nuestro proceso mental. Allí somos espectadores, directores y actores de la película de nuestra vida, y de esto va el autoconocimiento.

Aquí dejo unas maravillosas enseñanzas del Tao, que conquistan y desnudan de que va la ambición, y como nos aleja del Tao; es decir del Todo.

Deseo

Cuando el Mundo no está en acuerdo con el Tao,
Los caballos transportan a los soldados a través de los campos;
Cuando el mundo está de acuerdo con el Tao,
Los caballos tiran de arados a través de los campos.

No hay mayor maldición que el deseo;
No hay mayor miseria que el descontento;
No hay mayor enfermedad que la codicia;
Pero el que se conforma con lo que posee
Siempre será rico.

Propiedades del Tao

Tao es una nave sin fondo;
Usado por sí mismo, no se llena con el Mundo;
No puede ser cortado, limitado, ocultado o inmovilizado;
Sus profundidades están escondidas, ubicuas y eternas;
Desconozco de donde proviene;
Llegó antes que la Naturaleza.

“Conténtate con lo que tienes; regocíjate en cómo son las cosas. Cuando te das cuenta de que no hay nada que te hace falta, el mundo entero te pertenece.” Lao Tse

Por: Johanna Aguirre