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Yoga

El este y el oeste, dos polos opuestos en muchos aspectos, pero con la misma necesidad: encontrarnos con nosotros mismos para llegar al hogar eterno; Dios. Es en el este donde se origina el yoga, pero… ¿qué es el yoga?

Iyengar lo define como: “La palabra yoga se deriva de la raíz sánscrita yuj, que significa unir, unir, unir y unir, dirigir y concentrar la atención, usar y aplicar. También significa unión o comunión. Es la verdadera unión de nuestra voluntad con Dios. “También dijo:” El yoga es el método por el cual la mente inquieta se calma y la energía se dirige a canales constructivos.”

El yoga es una filosofía hindú que de una manera perfecta nos sumerge en la posibilidad de nuestro propio encuentro. Yoga fue descrito por su compilador Patanjali, quien extrajo de 185 aforismos, su impecable trabajo llamado Yoga Sutra que divide el Yoga en ocho ramas perfectas:

Yama: Abstinencia o Moralidad (un equivalente de los 10 mandamientos)

Niyama: auto purificación a través de la disciplina

Asana: Posiciones físicas

Pranayama: control de la respiración

Pratyahara: Retiro de los sentidos

Dharana: Concentración

Dhyana: Meditación

Samadi: Contemplación. Este es el estado más elevado de conciencia / conciencia adquirido por la meditación y es la fusión completa con Dios.

La vida de un yogui contempla la inclusión de estos aspectos al unísono, como indispensables para la total unificación con Dios. Una disciplina milenaria que habla sobre la verdad infinita del ser y su encuentro con el Supremo. Contemplar las maravillas del Yoga significa seguir un camino total hacia la verdad del ser, y significa purificarnos para ver nuestra luz interior que ha sido cubierta por el velo del ego. Es difícil para nosotros vivir en armonía con estos principios, aunque no deberían ser difíciles de adoptar porque son la pura verdad, pero hemos acumulado tantas capas de ego que quitarles el polvo requiere trabajo y esfuerzo.  Es por eso que un niño es puro y sincero y no requiere ningún esfuerzo para estar en unión con la verdad, porque no hay ego en su pureza o necesidad de desempolvar nada. Adquirimos todo esto, a medida que crecemos y somos más racionales. Pero esta disciplina milenaria nos ofrece a tomar el control absoluto de nuestra propia verdad, trayendo con nosotros la promesa infinitamente infalible de la plena felicidad de la vida; que nunca ha sido una utopía para alcanzar, pero nuestro ego nos ha dicho que la felicidad plena es inalcanzable. Pero no, incluso en nuestros momentos más oscuros podríamos ser capaces de trascender esa oscuridad y continuar sintiendo plena felicidad, si vemos cada situación como una oportunidad para redimir al ego, ya sea una situación desagradable. El yoga nos ofrece su sabiduría inmortal, entrando en un estado físico, mental y espiritual absoluto que implica recibir todo (bueno y malo), como regalos para nuestro desarrollo integral y como nuestra única oportunidad de superar el karma y llegar con Dios.

Por: Johanna Aguirre

 

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